Evidencia de las TORTURAS de la Guardia Civil a los detenidos acusados de ser Comando Barcelona de ETA.
      Información publicada en GARA el 30 de agosto de 2001.


      OPERACIONES POLICIALES EN BARCELONA Y GIPUZKOA
      Aplicación de «la bolsa» y golpes constantes a los detenidos por la Guardia Civil en Catalunya

      Los cinco detenidos el pasado viernes en Catalunya, que ingresaron el martes en la prisión de Soto del Real, presentan marcas visibles del trato al que fueron sometidos por parte de la Guardia Civil durante su incomunicación, según explicaron a sus abogados. La aplicación de la técnica conocida como «la bolsa», los golpes, las patadas y la obligación de hacer flexiones hasta la extenuación fueron una constante hasta pasar a disposición judicial. Según los abogados, García Jodrá es quien ha sufrido el peor trato, López de Okariz perdió varias veces el conocimiento y Peru Alvarez ha adelgazado entre seis y siete kilos en estos días.

      M. ISASI-R. SOLA | MADRID

      Las secuelas físicas en los cuerpos de Fernando García Jodrá, Unai López de Okariz, Nerea Bengoa, Peru Alvarez y Laura Riera son un reflejo de los malos tratos y torturas a las que, según señalaron a sus abogados, han estado sometidos mientras han permanecido en manos de la Guardia Civil. De hecho, García Jodrá y López de Okariz denunciaron ante el juez Baltasar Garzón el trato recibido durante su incomunicación. Un trato que, como explicaron al magistrado de la Audiencia Nacional, les llevó a hacer las declaraciones autoinculpatorias presentadas por la Guardia Civil.

      Estas declaraciones policiales fueron realizadas, según indicó García Jodrá, repitiendo lo que los guardias civiles les decían, «como una lección aprendida».

      En el relato realizado por Fernando García Jodrá tanto al juez como a su abogado Iñaki Goioaga, señaló que su declaración policial fue «producto de las torturas» y que recogía en su mayoría mentiras. Según las filtraciones judiciales, habría reconocido, entre otras cosas, que intentó atentar hasta en siete ocasiones contra el periodista Luis del Olmo.

      En el despacho de Garzón únicamente admitió su militancia en ETA, que tenía un arma y que vivía en el domicilio en el que fue detenido y en otra vivienda.

      García Jodrá fue el que peor trato sufrió y ayer todavía presentaba marcas, con postilla, en el torso y en las rodillas, y moratones encima de los testículos y de los riñones. «Estaba muy marcado», en palabras de su abogado. Según relató a Goioaga, a quien el martes en los calabozos de la Audiencia Nacional le dijo que «ha sido muy duro», a los diez minutos de ser detenido le introdujeron en un coche con destino a Madrid e inmediatamente le empezaron a dar golpes constantes con algo como una «especie de periódico» y con la mano. Una vez en Madrid, recibió puñetazos, a los que se sumaron las patadas cada vez que se caía al suelo. Recordó que le habían aplicado en varias ocasiones «la bolsa» y que le obligaban a hacer flexiones hasta que estaba extenuado y que no le dejaron dormir en ningún momento.

      Iñaki Goioaga señaló a GARA que el relato realizado por García Jodrá coincide con las marcas que tenía, así como con el estado que presentaba cuando le vio en la Audiencia Nacional, ya que «estaba como ido».

      Similar estado presentaba Peru Alvarez en la Audiencia Nacional. Goioaga explicó que durante su detención también recibió golpes, tuvo que hacer flexiones y se le sometió a «la bolsa».

      En su caso, además, fue continuamente amenazado con su compañera, la periodista catalana Ure Comas, que había sido detenida junto a él y cuya puesta en libertad desconocía. Le contó a su abogado que al aplicarle «la bolsa» le ataban los pies y las manos a la espalda y le envolvían en una manta, pero que debido a su corpulencia se salía de la manta y entonces le golpeaban y pateaban por todo el cuerpo.

      Ayer aún tenía moratones grandes y visibles detrás de las orejas y en los brazos, además de evidentes marcas de las esposas en las muñecas. Peru Alvarez ha sufrido una pérdida de peso de entre 6 y 7 kilos durante el período de incomunicación.

      «Lo he pasado muy mal»

      Unai López de Okariz pudo estar ayer con su abogado, Txema Matanzas, al que le transmitió que el trato recibido ha sido «muy malo». Todavía sufría fuertes dolores de cabeza y se encontraba cansado.

      López de Okariz no tenía muchas señales visibles, salvo las que le dejaron las esposas en las muñecas, pero, según comentó Matanzas a GARA, durante su detención ha sufrido continuos e intensos golpes por todo el cuerpo y, como a sus compañeros, le aplicaron «la bolsa» en varias ocasiones. Además, éste joven es asmático, por lo que perdió el conocimiento y cayó al suelo en tres ocasiones. «Lo he pasado muy mal con la asfixia», le refirió a su abogado.

      García Jodrá no dejó que el forense de la Audiencia Nacional le reconociera porque no confiaba en que realmente fuera un facultativo, pero sí fue sometido a un reconocimiento en prisión, cuyo médico redactó un parte de lesiones tanto en su caso como en el de López de Okariz y Alvarez, partes que serán aportados a su denuncia judicial de torturas. Los tres han solicitado analíticas de sangre y orina.

      En el caso de Nerea Bengoa, ésta manifestó haber sido golpeada desde el primer momento de su detención en todo el cuerpo, pero sobre todo en la cabeza. Señaló, asimismo, que como es habitual cuando las detenidas son mujeres, fue «obligada a desnudarse y tumbarse en el suelo con las piernas abiertas, como en la visita al ginecólogo», explicó Matanzas.

      También ella continuaba con dolor de cabeza como resultado de su paso por comisaría.

      El abogado indicó que su aspecto era mejor que el que presentaban los arrestados cuando fueron trasladados a la Audiencia Nacional, donde Unai López de Okariz manifestó estar «muy cansado y sin fuerzas para nada» y dijo no haber reconocido apenas a su letrado cuando se cruzó con él al ser conducido ante Garzón.

      Por lo que relataron, y que se plasmará en la correspondiente denuncia judicial, ninguno de ellos se libró de los malos tratos y torturas en manos de la Guardia Civil. Ni siquiera Izate Etxebarria, detenida junto a Eneko Balantzategi en Benalmádena (Málaga) y puesta ayer en libertad sin cargos.

      Esta joven, todavía muy nerviosa y preocupada por la suerte que esté corriendo su compañero, relató a su padre que durante su incomunicación fue constantemente golpeada en la cabeza y en las piernas y que escuchó gritos de Eneko Balantzategi desde algún punto de las dependencias en las que ambos se encontraban detenidos.

      El llanto de Laura Riera

      Por lo que respecta a Laura Riera, su abogado, Sebastián Salellas, indicó a GARA que pudo conversar con ella brevemente tras su paso por dependencias judiciales y constató que «estaba destrozada, al menos sicológicamente». El letrado indicó que «me señalaba diferentes partes del cuerpo con el dedo», por lo que teme que haya podido ser objeto de daños físicos, aunque no podrá constatar lo ocurrido hasta que la visite en prisión y pueda conversar con ella.

      Salellas relató que Riera «se puso a llorar diciendo que le habían obligado a declarar lo que declaró», y precisó que «estaba desorientada, no sabía ni qué le estaba pasando», por lo que concluyó que «mi impresión es que ha habido malos tratos». Indicó además que «paradójicamente» el ingreso en la prisión de Soto del Real fue interpretado como un alivio después del período de incomunicación.

      El abogado de la joven de Terrassa añadió que presentará un recurso contra la decisión judicial y que es posible que reclame una nueva declaración tras contactar con Laura Riera.

      Índice home